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11.2.15

El riesgo de cáncer golpea más duro en bomberos

Habían pasado ocho meses desde que Travis Powell fue diagnosticado con leucemia linfática crónica, un cáncer a la sangre, cuando recibió una llamada. La mujer en el otro extremo de la línea le preguntó si estaba sentado. Después de meses de espera, a Powell se le dijo que los beneficios de compensación del trabajador habían sido aprobados. El mayor proveedor de seguros de compensación a los trabajadores en el estado había afirmado, fehacientemente, que el cáncer de Powell había sido causado por los casi 20 años que había pasado en la lucha contra incendios para los distritos de Sedona y Chino Valley. Su caso pone a rostro descubierto el descubrimiento de los vínculos entre los bomberos y el elevado riesgo de contraer cáncer. Un estudio de 2013 citado por el Centro para el Control de Enfermedades encontró que los bomberos tienen más probabilidades de desarrollar cánceres en las vías respiratorias, digestivas y del sistema urinario, que tenían además, altos índices de mesotelioma, un cáncer que afecta a los recubrimientos de los órganos, hasta dos veces mayor que la población general.


Los científicos explican que la causa es la permanente exposición de los bomberos a productos químicos cancerígenos liberados durante un incendio. Plásticos en llamas, recintos confinados y anóxicos, alfombras y otros materiales dentro de las casas emiten gases tóxicos a los que bomberos pueden quedar expuestos a medida que se lucha contra un incendio y en las labores posteriores de limpieza. Los incendios forestales también pueden liberar sustancias cancerígenas en el aire. "Sé que he expuesto mi cuerpo a cosas que no son propias de él", dijo Powell. "Estamos expuestos a mucho más que la persona promedio." Ha tomado años, pero los bomberos están haciendo cambios concretos para proteger a sus trabajadores de los riesgos de cáncer. Powell dijo que espera que su experiencia se traspase al resto de los bomberos y que sean conscientes de cuánto importan estas precauciones de seguridad.

Dedicación al trabajo 
Powell tuvo su primera experiencia contra el fuego como miembro de reserva del Distrito de Bomberos de Chino Valley en 1996 y luego comenzó a tiempo completo con Sedona Fire District en 2001. Desde entonces, ha trabajado en incendios estructurales y los incendios forestales a través de Arizona, así como en otros estados. Era octubre de 2012, cuando Powell empezó a sentir dolor en el pecho y el abdomen. Unos días más tarde, después de ver a un médico en su examen físico laboral anual, el hombre de 44 años de edad, fue diagnosticado con un tipo raro y agresivo de leucemia linfocítica crónica. Antes de eso, él tenía un certificado de buen estado de salud, por lo que "estaba claro" para conectar los puntos entre la enfermedad y los agentes cancerígenos a los que estaba expuesto a diario, dijo Powell. Pero la batalla más difícl para demostrar su cáncer, fue cuando fue a presentar su reclamo de beneficios de compensación al trabajador relacionado con su servicio. A pesar del hecho de que la leucemia de Powell, debido a sus circunstancias, debería haber sido considerada como presunto accidente laboral según las leyes de Arizona. Como Powell se sometió a quimioterapia intensa y regímenes de antibióticos, un pequeño grupo de sus compañeros de trabajo recogió datos de cada incendio en que Powell había trabajado, hablaron con los oncólogos e investigaron las posibles causas de su enfermedad. El grupo bajo una firme determinación obtuvo "resmas de datos", para mostrar una correlación entre el cáncer y la experiencia de la lucha contra incendios de Powell y con ello pudiera recibir los beneficios de compensación suplementarios del trabajador, información entregada por Buzz Lechowski, jefe de división del distrito de bomberos de Sedona. Cuando la compañía de seguros, Copper Point, aprobó el caso de Powell, se convirtió en el único bombero de Arizona que había sido aprobado por una enfermedad relacionada con el cáncer en al menos 10 años, dijo Rick DeGraw, vicepresidente ejecutivo de Copper Point. Los beneficios significan que, por ahora, Powell sigue recibiendo un cheque de pago y cubiertos sus gastos médicos mientras se recupera de su último tratamiento, un trasplante de médula ósea, en Scottsdale. Powell dijo que esperaba que su caso instalara un precedente que ayude a otros bomberos con cáncer para recibir aprobación en el futuro. Cientos de artículos de noticias están llenos de historias de bomberos con una enfermedad que les resulta casi imposible de optar a beneficios. 

Toxinas asesinas 
Cuando los bomberos se internan en un incendio o inician el combate durante una combustión lenta, las consecuencias son que no sólo respiran gases tóxicos de los restos quemados, sino que la piel también absorbe sustancias químicas del aire con más facilidad pasando a la circulación sanguínea, comienzan a sudar intensamente y sus poros se encuentran abiertos, explicó Robert Daniels, científico de la salud del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional. Las sustancias químicas cancerígenas también pueden permanecer en el aire después de que las llamas están extintas, momento más peligroso porque normalmente es el momento en que los bomberos tienden a quitarse su equipo de protección, Daniels aclaraba a través correo electrónico. Los bomberos hace una generación atrás no tenían idea acerca de los riesgos a los que se exponen más allá de los planteados por las propias llamas, dijo Bill Morse, Capitán del departamento de bomberos de Flagstaff. Casi nunca se lavaban el equipo de protección después de los incendios e incluso ponen la ropa impregnada de químicos tóxicos al lado de su cama en la noche. Los camiones diesel arrojan vapores cargados de benceno o monóxido, los que inundan muchas veces los garajes de los cuarteles, convirtiendo las paredes a negras, dijo Morse. El Departamento de Bomberos de Flagstaff ya poseía seis bomberos que habían muerto recientemente de cáncer pertenecientes a generaciones de 1985. "Estoy cansado de ir a funerales de compañeros que mueren de cáncer", dijo. De los 30 años que Morse ha estado con los bomberos de Flagstaff, últimamente se ha producido un aumento en la conciencia sobre el potencial de las causas de cáncer producto del trabajo bomberil y el correspondiente cambio en la cultura, la política y la tecnología para reducir esos riesgos, dijo. Muchos cambios han sucedido como: lavadoras químicas especiales para la eliminación de ollín desde el equipo de protección, nuevos sistemas de ventilación para los escapes de los carros en el cuartel ya han surgido en la última década, dijo.


Powell espera que su batalla contra el cáncer convencerá a los bomberos a ser diligentes en sus propias medidas de seguridad. Por ejemplo ducharse, ocupar ropa limpia o nueva y lavar su ropa de protección después de cada incendio es crucial para minimizar la exposición a tóxicos, dijo. Exámenes físicos anuales para los empleados y la documentación apropiada por compañías o cuerpos de bomberos son también prácticas urgentísimas, dijo. "Ya trabajamos en tareas altamente peligrosas", dijo Powell. "Tenemos que ser conscientes del hecho que no somos invencibles." 

Artículo original en inglés: http://azdailysun.com/news/local/cancer-risk-hits-firefighters-harder/article_e550e6f8-30fe-5288-b1c4-2d1563c5c2fc.html

1.10.11

Descubren la causa de la fragilidad de los metales en ciertas condiciones

Observación de la doble capa de átomos de bismuto en el microscopio. Imagen: Lehigh University.


Los resultados de una nueva investigación favorecerán el fortalecimiento de los enlaces químicos y la superación de este problema


Ingenieros e investigadores estadounidenses de la Universidad de Lehigh han logrado obtener por primera vez imágenes a escala atómica del proceso denominado fragilización por metal líquido (LME), por el que se explica la fragilidad del metal sólido en determinadas circunstancias. Este fenómeno, que ha desconcertado a los metalúrgicos durante un siglo, ahora podría tener una solución gracias al fortalecimiento de diversos enlaces químicos. Por Pablo Javier Piacente.

El conocimiento preciso de las condiciones que generan una súbita fragilidad en el metal sólido
en determinadas condiciones, cuando se trata de un material preparado para soportar todo tipo de presiones, podría favorecer el desarrollo de nuevos enlaces químicos con los que superar este problema. Así lo determina una investigación desarrollada por ingenieros de la Universidad de Lehigh, en Estados Unidos.

La siguiente cuestión ha constituido una obsesión para la industria metalúrgica durante los últimos cien años: ¿por qué un metal sólido, que se ha diseñado para su máxima ductilidad y para soportar todo tipo de presiones, se vuelve imprevistamente frágil, con consecuencias dramáticas para las estructuras en las que ha sido empleado?

Todo se debe a la presencia de ciertas impurezas del metal líquido, que determinan un fenómeno conocido como fragilización por metal líquido o LME. Sin embargo, los ensayos experimentales para alcanzar un mayor entendimiento de este mecanismo han presentado profundas dificultades para ser aplicados.

Las elevadas temperaturas a las que deben ser realizadas las pruebas, especialmente con metales de gran trascendencia industrial como el zinc o el plomo, entre otros, generan la necesidad de procedimientos complicados. Sin embargo, un nuevo trabajo de ingenieros de la Universidad de Lehigh parece haber logrado un importante avance al respecto.

Observación directa del problema

Según Martin Harmer, profesor de ciencias de los materiales e ingeniería en Lehigh, el grupo de investigación a su cargo ha logrado por primera vez la observación directa a escala atómica de un sistema de metal en fase de transición, que se produce durante el proceso de fragilización por metal líquido.

Visualización y esquema de los enlaces débiles entre los átomos de bismuto, que condicionan la fragilidad en la aleación níquel-bismuto. Imagen: Lehigh University.


Los resultados obtenidos sugieren que el fortalecimiento de los enlaces químicos entre los materiales presentes podría desembocar en una solución práctica a este problema, de fuerte incidencia en la industria.

El trabajo fue difundido a través de una nota de prensa de la Universidad de Lehigh, y en dos artículos publicados por la revista especializada Science: “The Role of a Bilayer Interfacial Phase on Liquid Metal Embrittlement” y “The Phase Behavior of Interfaces”.

Según los expertos, este avance brinda una comprensión más clara de los mecanismos atómicos involucrados en la fragilización por metal líquido, abriendo el camino para optimizar la capacidad de control y ajuste de las propiedades de los metales y otros materiales, durante su fabricación.

La investigación se desarrolló en una primera etapa durante 18 meses, con el financiamiento de la Marina de los Estados Unidos. El grupo de ingenieros y especialistas continuará su trabajo para hallar la solución a los distintos problemas relacionados con los metales a partir de la LME, con una subvención de 7,5 millones de dólares a través de la Multidisciplinary University Research Initiative (MURI).

Una vía hacia la solución

Además de los investigadores de Lehigh, en esta segunda etapa del proyecto participarán expertos de las universidades de Carnegie-Mellon, Clemson, Illinois y Kutztown. El primer trabajo del grupo dirigido por Harmer se centró en la relación entre el bismuto y el níquel.

Existe un vínculo muy fuerte entre el bismuto y el níquel, pero lo que nunca había estado claro es la razón por la que esta aleación tan potente es susceptible a la fragilización. Sin embargo, la observación permitió determinar que los enlaces entre átomos de bismuto son débiles, siendo ese justamente el inicio del fenómeno que produce la fragilidad.

Las imágenes obtenidas, que representan la naturaleza en 3-D de la relación entre el níquel y el bismuto, permitieron advertir que en la doble capa de átomos de bismuto se encuentra la fuente inicial de la debilidad a escala atómica de la aleación. Según Harmer, la unión es tan débil en esa capa que condiciona la posterior fragilidad de la aleación.

Para solucionar este inconveniente, el grupo planea experimentar distintos enlaces químicos que permitan producir un comportamiento más dúctil y fiable. Por ejemplo, la combinación de bismuto con otros elementos podría incrementar en gran medida la eficacia de la aleación.

Fuente: http://www.tendencias21.net

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